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jueves, 2 de agosto de 2012

Jugando con tus palabras...

http://edecanurbana.blogspot.com.es/2012/08/minifragmento.html

...Deseo un héroe que de cobardía no hable
a pesar del miedo que tenga al desearme,
y que sea valiente para quedarse...
Edecán Urbana




Adrenalítico…

…Antes era X o c., utilizando(se) y enmascarando(me), detrás de sus palabras, creaciones inmundas, ínfulas y fantasmas perseguidos por juegos mentales, retando a la razón y poniéndole precio a sus corazones, malvendidos a mejor postor a cambio de unos minutos más en los infiernos… me conoces y te conozco, bestia y ángel, motor y fuego…

Deshicimos historias, para descarnarmos el cuerpo, mezclamos tu pasión y mi rabiosa dulzura, tus amantes con mis creencias, diferentes cuerpos en una misma jaula, que hoy detrás de las promesas de reencuentros, se profesan y se encuentran para escribir un capítulo más en tiempo real…

carmeloti

18 comentarios:

Edecán urbana dijo...

Porque no perdemos la oportunidad de hacer cada instante del día un trampolín a otras historias, ni dejamos de creer en los duende, ni deseamos verlos. Aprender a transformar aquello que nos toca; sin dejar ni un solo respiro de ser nosotras mismas. Aunque duela, queme o detone.
Comprometidas con la carne, alma, huesos y sangre de nuestra historia. paguemos los precios que paguemos; sabemos bien que nada sería tan caro como dejar de ser lo que somos!

Edecán urbana dijo...

Porque no perdemos la oportunidad de hacer cada instante del día un trampolín a otras historias, ni dejamos de creer en los duende, ni deseamos verlos. Aprender a transformar aquello que nos toca; sin dejar ni un solo respiro de ser nosotras mismas. Aunque duela, queme o detone.
Comprometidas con la carne, alma, huesos y sangre de nuestra historia. paguemos los precios que paguemos; sabemos bien que nada sería tan caro como dejar de ser lo que somos!

Edecán urbana dijo...

Porque no perdemos la oportunidad de hacer cada instante del día un trampolín a otras historias, ni dejamos de creer en los duende, ni deseamos verlos. Aprender a transformar aquello que nos toca; sin dejar ni un solo respiro de ser nosotras mismas. Aunque duela, queme o detone.
Comprometidas con la carne, alma, huesos y sangre de nuestra historia. paguemos los precios que paguemos; sabemos bien que nada sería tan caro como dejar de ser lo que somos!

Juana la Loca dijo...

te deseo pasión en ese nuevo capítulo!

Neogéminis dijo...

Sin dudas será un capítulo fogoso y desenfadado!

Un abrazo

Abismo dijo...

Deshacer historias para crear nuevas... las espero

Besos abisales

Jo dijo...

que curioso... ayer charlando como nunca con mi c;omplice precisamente me dijo... que tenia tanto miedo... pero seguro estaba de quererme...
suena ambiguo y contradictorio....
a veces uno se deshace creyendo otra cosa que no es y resulta que si.. en fin que ya me enredé

:)

ReltiH dijo...

LA VIDA ES ASÍ. A VECES NO SABEMOS QUÉ!! UN PLACER VISITAR SU ESPACIO.
UN ABRAZO

mtdelfin dijo...

Hola Carmeloti,

Llevo varios días leyendo tu blog, reviviendo momentos del pasado y recordando los buenos y no tan buenos. Creo que se apoderó de mí la melancolía.

No se si la presura que me invade es por cerrar el capítulo que aún me impide respirar, o la necesidad de que llegue algo distinto y espero que mejor; aunque te recuerdo que el ser humano es un animal de costumbres y tiende a tropezar mil veces con la misma piedra; parece que la experiencia no me enseñó a dejar de pensar con el corazón.

Hoy las púas de la soledad vuelven a arañar mi piel y comienzan a sangrar de nuevo las heridas de un pasado no lejano.

¡¡¡Echo tanto de menos tenerte de nuevo cerca para caer rendida en tu abrazo!!! Pero has vuelto a la vida con energías renovadas y un sin fin de nuevas metas o quizá retomando un pasado abrupto y sombrío en el que estás atrapado desde hace tanto.

Curé tus heridas, puse parches a tu alma y escuché con dulzura cada palabra que te alejaba un poco más de mi y liberaba el peso de tu marcha.

Saliste con la presura con que se derrite la escarcha en la mañana, olvidaste rápido mis labios y me dejaste vacía, sin rumbo, perdida y sin repuesta a muchas preguntas nunca escapadas de mi desaliento.

Ajada una vez más, volveré a recomponer los trocitos de este pequeño y roto corazón, que se ilusiona de nuevo con la vida, para poder prestarle una sonrisa al mundo que hoy me llega.


(Pero los pájaros no pueden ser enjaulados, porque ellos son del cielo, ellos son del aire…
Y lo dejaste volar y tus ojos lloraron hasta doler, pero solo tú sabías, que así tenía que ser…) Bebe.

mientrasleo dijo...

Suenas apasionada, a aventura vivida y a consciencia de lo que queda por vivir. Me sonaste a ilusión!
Besos

MAR dijo...

Me gusta mucho tu Blog, ya sabes y tu comentario en el mío GANO PREMIO MAYOR!!!
Te felicito por tu forma de pensar.
Un abrazo grande.
mar

Elcaligrafista dijo...

Un encuentro asi es la posibilidad de una caida. Todos los hombres son cobardes, solo es cuestion de tiempo que lo demuestren

mi beso.

Vagamundo dijo...

Si a este lado de la valla están la soledad y el desencanto, ciertas pulsiones de salto son lo mejor que la vida nos puede dar.

La susodicha dijo...

...la misma historia de siempre, solo muta el escenario, que lo torna todo como mas idílico, por inmaterial. Que le den. ;)

candela dijo...

Ai la vida...

Besos

la mis dijo...

La inmensidad de esas posibilidades se abren ante ti con tanta facilidad... a veces creo que a algunos les va fácil la vida, así sin más!

SALUDOS!

40añera dijo...

Me gusta saberte, sentirte apasionada

Un beso enorme

Tonetxo dijo...

Debajo de una encina enorme y frondosa, me tumbé sobre su hojarasca antaño caída, podrida y seca, en un humus fresco y de olor a tierra y vida.
Los brazos abiertos y las piernas separadas, la cara hacia las ramas.
Y mi sonrisa en ti.
Solitaria, creciendo majestuosa en el centro de un bosque que crecía hacia el norte, el este, el oeste y el sur, alejándose de nosotros en una imperceptible pero continua huida.
Porque allí no había nada más.
Solos, tú y yo. El mundo había desaparecido entre guerras, abandonos, ideas, fuego, rabia, compasión y resignación.
Aún así allí estábamos, como siempre, desde hacía muchos tic tacs.
Mis manos cogidas a tus ramas y tu pelo oscurecido por el brioso sol, ondulándose bajo mis palabras recitadas.
Mirando en derredor y no viendo nada porque allí, no había nada más.
Ni en el horizonte.
Ni en el resto del mundo que había huido en busca de su salvación estúpida.
Abrazado a tu tronco, mis lágrimas rodando entre la aspereza de tu piel dura y escamada. Cayendo hasta tus pies, de puntillas siempre.
Y ahora que todo está perdido y la humanidad loca de sinrazón -¿qué podemos hacer? –te pregunté indolente.
-¿Querernos tal vez? –musitaron tus hojas con la brisa del campo arrasado, oscilando entre nubes de humo y pólvora.
-Eso, ya lo hago yo desde que planté aquella pequeña bellota -pensé en el silencio eterno que nos envolvía a ambos.
-Sigamos con nuestro vuelo –sugeriste adivinando mi pensamiento, –aún quedará algo por hacer-.
-El tiempo pasa y nos hacemos jóvenes- añadí entre susurros.
-Nunca para nosotros, nunca…